El sector del cacao en África Occidental, responsable del 70% del suministro mundial, enfrenta una crisis estructural que está transformando el paisaje agrícola de la región. Productores como Manu Yaw Fofie, en Ghana, han comenzado a ceder sus plantaciones a mineros ilegales de arena y oro ante la imposibilidad de subsistir con el cultivo de chocolate. Esta transición desesperada responde a un desplome en los precios internacionales, que pasaron de máximos históricos de 12 000 dólares por tonelada métrica en 2024 a cerca de 4 000 dólares en la actualidad, dejando miles de granos pudriéndose en almacenes y a los agricultores sin pagos durante meses.
La situación se agrava por factores climáticos que han reducido drásticamente los rendimientos. En Ghana, cosechas que antes alcanzaban los 300 sacos anuales han caído a apenas 50 en 2025. Ante la falta de ingresos, el arrendamiento de tierras para la extracción de arena (destinada a la construcción) o la minería de oro resulta más lucrativo a corto plazo, a pesar de que estas actividades vuelven el suelo estéril de forma irreversible. Costa de Marfil, el principal productor mundial, recortó recientemente el precio pagado al agricultor en más de la mitad para 2026, una medida que, según los sindicatos agrícolas, pone en riesgo la educación de los niños y la seguridad alimentaria de miles de familias que dependen del cacao








