A solo ocho días del cambio de mando, el presidente Gabriel Boric suspendió de forma abrupta las reuniones de transición con su sucesor, José Antonio Kast, tras un cruce de acusaciones sobre falta de transparencia. La ruptura se produjo este martes en La Moneda, cuando Kast condicionó el avance del diálogo a que Boric se retractara de haberle informado previamente sobre el proyecto del cable submarino entre Chile y China. Ante la negativa del actual mandatario, quien ratificó la veracidad de sus dichos, se cancelaron las sesiones de trabajo que debían abordar temas críticos como la seguridad carcelaria, la economía y la infraestructura tecnológica.
La tensión escaló luego de que el futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, negara públicamente que el equipo de Kast tuviera conocimiento de la iniciativa con el gigante asiático, contradiciendo la versión del Ejecutivo actual. Este conflicto interno se suma a una crisis diplomática externa, ya que el gobierno de Estados Unidos revocó recientemente las visas de tres altos funcionarios chilenos, incluyendo al ministro de Transportes, bajo el argumento de que el proyecto con China compromete la seguridad regional. Pese a que las reuniones previas entre ambos líderes se habían desarrollado en un tono cordial, este episodio marca un quiebre en el proceso de traspaso de poder que culminará el próximo 11 de marzo.








