En un giro significativo de su política económica, el gobierno de Cuba permitirá que sus ciudadanos residentes en el extranjero, incluyendo a quienes viven en Estados Unidos y sus descendientes, inviertan en el sector privado de la isla. El anuncio fue realizado por el vice primer ministro y ministro de Comercio Exterior, Oscar Pérez-Oliva, durante una entrevista con la cadena NBC. Según el funcionario, la apertura no se limita al comercio minorista, sino que busca atraer capital para “grandes inversiones” en infraestructuras estratégicas, con especial énfasis en los sectores turístico, minero y energético.
Pérez-Oliva subrayó que Cuba aspira a mantener una relación comercial fluida con empresas estadounidenses, aunque señaló que el “bloqueo” y las sanciones de Washington continúan siendo el principal obstáculo para el financiamiento y el acceso a tecnología. Este anuncio ocurre en un momento de alta tensión y actividad diplomática, apenas días después de que el presidente Miguel Díaz-Canel confirmara contactos directos con representantes de la Casa Blanca, tras meses de presiones económicas ejercidas por la administración estadounidense.








