El gobierno de Cuba ha formalizado la aprobación de planes estratégicos para transitar hacia el estado de guerra, citando el incremento de las tensiones con Washington. Esta decisión, adoptada por el Consejo de Defensa Nacional, se fundamenta en la doctrina de la guerra de todo el pueblo, una táctica de movilización masiva diseñada para repeler agresiones externas. El anuncio ocurre tras el operativo militar estadounidense en Caracas, donde fallecieron 32 efectivos cubanos, cuyos restos recibieron honores póstumos recientemente en la isla caribeña.
Durante las jornadas de preparación, las fuerzas militares y civiles han ejecutado ensayos de emboscadas, manejo de armamento y técnicas de enmascaramiento. El presidente Miguel Díaz-Canel, vestido con uniforme de campaña, ratificó que no habrá concesiones políticas frente a posibles amenazas externas. En la sesión estuvo presente el expresidente Raúl Castro, quien validó los mecanismos de cohesión del personal. El país mantiene un discurso de resistencia ante la actual crisis regional, reforzando la vigilancia en áreas estratégicas del territorio nacional.








