La arquitectura de cooperación establecida entre La Habana y Caracas durante más de dos décadas enfrenta su desmantelamiento definitivo. Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero de 2026 y la muerte de 32 efectivos del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas cubanas en dicho operativo, el Gobierno de Cuba anunció el inicio de un flujo organizado de vuelos para el retorno de su personal sanitario. El Ministerio de Salud Pública (Minsap) confirmó este fin de semana que las operaciones aéreas se han normalizado, permitiendo que miles de “colaboradores” comiencen a abandonar el país sudamericano después de meses de parálisis logística.
El repliegue ocurre en un clima de alta tensión militar. Según la agencia EFE, entre los fallecidos cubanos durante la incursión de Estados Unidos se encontraban oficiales de alto rango, incluidos dos coroneles y un teniente coronel, lo que evidencia el nivel de involucramiento de la isla en la estructura de seguridad venezolana. La salida de los médicos, que servían en hospitales y clínicas a lo largo del territorio, marca el colapso del esquema de intercambio de servicios profesionales por suministros de crudo, una relación bilateral que fue el pilar económico de Cuba desde la llegada de Hugo Chávez al poder.
Aunque el comunicado oficial del Minsap no detalla la cantidad exacta de especialistas que regresarán en esta primera etapa, se estima que el operativo durará varias semanas debido al volumen de personal desplegado. La crisis política y la reorganización del espacio aéreo venezolano habían mantenido a estos profesionales en una situación de aislamiento durante los últimos meses de 2025. Con el fin de esta misión, Cuba enfrenta ahora el desafío de reubicar a miles de trabajadores de la salud mientras pierde su principal fuente de suministro energético subsidiado.








