Delcy Rodríguez ha sido designada para asumir la presidencia de Venezuela tras confirmarse la captura y traslado de Nicolás Maduro a territorio estadounidense. En un mensaje emitido desde el palacio de gobierno, la funcionaria informó que se hará cargo de la jefatura del estado con el objetivo de garantizar la estabilidad de las instituciones y coordinar la respuesta ante lo que denominó una agresión extranjera sin precedentes. Rodríguez, quien se desempeñaba como vicepresidenta ejecutiva, hizo un llamado a la unidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para proteger el hilo constitucional que, según su declaración, ha sido vulnerado por la intervención militar de Washington. La nueva mandataria interina aseguró que su gestión se enfocará en mantener el control territorial y asegurar que los servicios básicos continúen operativos a pesar del estado de excepción declarado tras el operativo ejecutado por las unidades de élite norteamericanas en Caracas.

La toma de posesión de Rodríguez se produce en un contexto de extrema fragilidad política, mientras la comunidad internacional debate sobre la legitimidad de su mandato y el futuro del proceso democrático en el país. Diversos analistas señalan que este movimiento busca evitar el colapso total de la estructura de mando chavista y reorganizar las defensas ante posibles nuevas acciones de la administración de Donald Trump. Durante su primera alocución, la presidenta encargada denunció que la detención de Maduro es un secuestro ilegal y prometió agotar todas las instancias diplomáticas y legales para exigir su retorno inmediato. Sin embargo, el reconocimiento de su autoridad es cuestionado por sectores de la oposición que exigen la convocatoria a elecciones libres y transparentes. Con este ascenso al poder, Rodríguez enfrenta el desafío de gobernar una nación sumida en el pánico por las explosiones recientes y bajo la vigilancia constante de las potencias mundiales interesadas en la transición.








