David Allen Funston, un convicto por abusos sexuales contra infantes, fue interceptado por la policía de California justo antes de abandonar el recinto penitenciario. A pesar de haber recibido el beneficio de libertad condicional bajo un programa estatal para reclusos de la tercera edad, una nueva acusación criminal en el condado de Placer frenó su salida. El sujeto de 64 años, sentenciado originalmente en 1999 por secuestro y actos lascivos, enfrentará ahora cargos relacionados con un caso ocurrido en 1996 que aún se encuentra dentro de los plazos legales de prescripción.
La decisión de otorgarle la libertad había generado un profundo rechazo en la opinión pública y críticas directas hacia las políticas de beneficios carcelarios del gobernador Gavin Newsom. Una de las víctimas, identificada como Amelia, expresó su indignación ante la posibilidad de que el agresor retornara a la comunidad, señalando las secuelas permanentes que el trauma dejó en su vida. Con esta nueva orden de arresto, el sistema judicial busca mantener bajo custodia a Funston, evitando que su polémica liberación se concrete tras las revisiones de la junta de apelaciones.








