Un equipo internacional de científicos, liderado por la Universidad de Witwatersrand en Sudáfrica, ha identificado por primera vez un huevo fósil que contiene el embrión de un Lystrosaurus, un ancestro remoto de los mamíferos actuales. Este espécimen, de unos 250 millones de años de antigüedad, resuelve un enigma paleontológico de siglo y medio al confirmar de manera concluyente que estos terápsidos ponían huevos. El descubrimiento fue posible gracias al uso de tomografía computarizada de rayos X en el Sincrotrón Europeo (ESRF), tecnología que permitió analizar los delicados huesos sin dañar la estructura del nódulo descubierto originalmente en 2008.

El estudio, publicado en la revista PLoS ONE, revela que estos huevos poseían una cáscara blanda, similar a la de algunos reptiles modernos, lo que explica su escasa preservación en el registro fósil en comparación con los huevos mineralizados de los dinosaurios. Los investigadores determinaron que se trataba de un embrión debido a que la mandíbula inferior aún no estaba fusionada, lo que habría impedido al animal alimentarse por sí mismo. Esta característica, sumada al tamaño del huevo, sugiere que las crías nacían en un estado avanzado de desarrollo y eran capaces de sobrevivir de forma independiente en el hostil entorno de sequía posterior a la extinción masiva del Pérmico-Triásico.








