Un subteniente del Ejército de Japón, de 23 años, fue detenido tras ingresar por la fuerza en la Embajada de China en Tokio durante la mañana del martes. Según informes oficiales, el militar, destinado en la base de Ebina, escaló el muro perimetral de la legación diplomática portando un cuchillo, el cual fue hallado por la Policía Metropolitana cerca del lugar de los hechos. Aunque no se registraron heridos, el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Lin Jian, aseguró que el agresor admitió la ilegalidad de sus actos y amenazó con asesinar a diplomáticos chinos. El incidente ha provocado una enérgica condena de Pekín, que calificó el suceso como una muestra de la incapacidad de Japón para garantizar la seguridad de las misiones extranjeras.
Por su parte, el gobierno japonés tildó el hecho de “lamentable” y confirmó que las Fuerzas de Autodefensa cooperarán plenamente con la investigación policial. El portavoz gubernamental, Minoru Kihara, anunció un incremento inmediato en el despliegue de agentes de seguridad en la zona para prevenir futuros incidentes. Este altercado ocurre en un momento de alta sensibilidad diplomática entre ambas naciones, exacerbado por las recientes posturas de la primera ministra Sanae Takaichi respecto a un posible conflicto en Taiwán, lo que ha mantenido las relaciones bilaterales en un estado de constante tensión.








