El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha hecho pública información de inteligencia que vincula un evento sísmico detectado en 2020 con una posible prueba nuclear subterránea realizada por China. El incidente, registrado por una estación en Kazajstán a 450 kilómetros del sitio de pruebas de Lop Nur, presentó ondas que, según el subsecretario Christopher Yeaw, coinciden con una explosión controlada y no con un fenómeno natural. Aunque China ha rechazado categóricamente las acusaciones, calificándolas de “excusas” para los propios planes de Washington, el hallazgo añade una nueva capa de tensión al equilibrio estratégico global en este viernes 20 de febrero de 2026.
Detalles técnicos del evento sísmico
El análisis del fenómeno ha dividido a la comunidad internacional debido a la sutileza de la señal captada:
- Magnitud detectada: El sismo alcanzó los 2,75 grados, una intensidad casi imperceptible pero suficiente para alertar a centros como el noruego NORSAR.
- Señales dobles: La Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares reportó dos eventos separados por pocos segundos, lo que dificulta una conclusión definitiva pero refuerza la tesis de actividad humana.
- Objetivo militar: Analistas sugieren que, de confirmarse, la prueba estaría orientada al desarrollo de armas nucleares de baja potencia o nuevas tecnologías de ojivas tácticas.
Un pacto de moratoria bajo presión
Tanto Estados Unidos (desde 1992) como China (desde 1996) mantienen moratorias sobre ensayos nucleares explosivos. Sin embargo, ambas naciones han sido señaladas por modernizar sus arsenales mediante métodos alternativos y actividades constantes en sus respectivos campos de prueba. Para expertos como Ben Dando, la falta de una red de monitoreo más densa en la región permite que este tipo de “pequeños sismos” queden en una zona gris de la diplomacia, aumentando el riesgo de una nueva carrera armamentista orientada a la miniaturización de armamento atómico.








