El gobierno de Donald Trump ha intensificado las exigencias hacia la administración de Claudia Sheinbaum para permitir la entrada de fuerzas militares estadounidenses en suelo mexicano. Según reportes de The New York Times, la propuesta consiste en que unidades de Operaciones Especiales y agentes de la CIA acompañen al ejército mexicano en incursiones directas contra centros de producción de fentanilo. Esta presión se ha incrementado significativamente tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a inicios de enero, un evento que ha redefinido la estrategia de seguridad de la Casa Blanca en la región. Aunque la mandataria mexicana ha calificado los diálogos previos como constructivos, la insistencia de Washington por participar activamente en operativos terrestres marca un punto de alta tensión en la relación bilateral.

Donald Trump ha sugerido en declaraciones recientes que los cárteles tienen un control excesivo en México, planteando la posibilidad de ataques directos contra objetivos específicos para frenar el flujo de drogas hacia el norte. Ante estas amenazas, el gobierno de México mantiene una postura firme de rechazo a cualquier intervención militar extranjera, defendiendo la soberanía nacional y la autonomía de sus instituciones de seguridad. Sin embargo, la administración estadounidense busca renovar los acuerdos de cooperación bajo términos que permitan una vigilancia y acción más cercana de sus servicios de inteligencia. Mientras ambos países intentan coordinar esfuerzos contra el narcotráfico, el despliegue de agentes armados en territorio nacional sigue siendo el principal punto de fricción en la agenda diplomática de este año.








