La justicia china cerró este jueves 29 de enero de 2026 uno de los capítulos más oscuros del crimen transfronterizo en el sudeste asiático. Once miembros clave del “grupo criminal de la familia Ming” fueron ejecutados tras la aprobación del Tribunal Popular Supremo. Esta red, que operaba desde la inestable región de Kokang en Birmania, transformó la localidad de Laukkai en un centro de “ciberesclavitud” donde miles de personas eran obligadas a realizar estafas digitales bajo tortura.
El tribunal consideró probado que la organización, liderada por el clan Ming, acumuló una fortuna ilícita superior a los 10,000 millones de yuanes mediante una estructura que incluía casinos ilegales, narcotráfico y redes de prostitución. La brutalidad del grupo quedó sellada con la confirmación de la muerte de 14 ciudadanos chinos que intentaron escapar de los complejos conocidos como “villas de estafa” o que se resistieron a las órdenes de los capataces.








