El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, declaró este lunes ante embajadores extranjeros en Teherán que su país está totalmente preparado para enfrentar un conflicto bélico, aunque aclaró que no es su objetivo primordial. Estas afirmaciones surgen luego de que Washington sugiriera que el régimen de los ayatolás intenta establecer canales de diálogo para evitar una intervención militar externa tras la violenta respuesta oficial a las manifestaciones sociales. Araqchi enfatizó que Irán mantiene una disposición abierta a las negociaciones, siempre que estas se desarrollen bajo condiciones de justicia, igualdad de derechos y respeto mutuo. Durante su intervención, el canciller sostuvo que la situación interna se encuentra bajo control absoluto, a pesar de que no presentó pruebas que respalden dicha estabilidad frente a los informes internacionales de caos.

En el mismo encuentro, el jefe de la diplomacia iraní acusó a los manifestantes de tornar las protestas violentas con el fin de proporcionar una excusa al presidente estadounidense, Donald Trump, para justificar una acción militar en territorio persa. Sin ofrecer evidencias concretas, Araqchi intentó desvincular al régimen de la responsabilidad por la muerte de más de 500 personas reportadas por activistas de derechos humanos. Estas declaraciones, difundidas por la cadena Al Jazeera, ocurren en un momento crítico donde el bloqueo informativo persiste y la comunidad internacional intensifica sus críticas por el uso de fuerza letal contra civiles. Mientras tanto, el gobierno iraní refuerza su narrativa de resistencia soberana, intentando equilibrar la amenaza de una guerra con la posibilidad de una mesa de diálogo que reduzca la presión diplomática sobre Teherán.









