La cúpula militar de Colombia anunció el inicio de una operación de gran escala en la región del Catatumbo para retomar el control institucional y frenar los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las Farc. Esta intervención surge tras ocho días de intensas confrontaciones que han dejado a la población civil atrapada en el fuego cruzado, provocando el desplazamiento de miles de familias hacia las zonas urbanas. El despliegue incluye unidades de la Policía Nacional y la Fuerza Aeroespacial para estabilizar el orden en municipios estratégicos de Norte de Santander. Las autoridades locales monitorean la situación para garantizar que los operativos militares protejan los derechos humanos de los residentes.

La crisis en la frontera con Venezuela se ha tornado crítica por el control que ejercen las estructuras criminales sobre las economías ilegales. El Ministerio de Defensa enfatizó que el uso de blindados y patrullajes aéreos busca disuadir a los grupos que disputan rutas de narcotráfico. Mientras las tropas avanzan, las organizaciones internacionales solicitan garantías para el ingreso de ayuda humanitaria a las comunidades confinadas. La operación se mantendrá hasta neutralizar la amenaza y restablecer la seguridad ciudadana en las vías principales de la región. Las caravanas de desplazados se movilizan con banderas blancas como símbolo de búsqueda de protección ante la escalada del conflicto armado.








