El movimiento de embarcaciones en el estrecho de Ormuz comenzó a normalizarse con cautela este miércoles, luego de que Estados Unidos e Irán acordaran un alto el fuego de dos semanas. Esta tregua, anunciada por el presidente Donald Trump, busca facilitar las negociaciones diplomáticas en Islamabad y garantizar el paso seguro por una de las rutas marítimas más importantes del mundo, que había registrado caídas de tráfico de hasta el 97% desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero. Según datos de MarineTraffic, ya se registran los primeros cruces de petroleros y graneleros, mientras cientos de naves que transportan crudo y gas natural licuado intentan retomar sus rutas hacia los mercados internacionales.
A pesar de este alivio temporal, expertos en comercio marítimo advierten que el retorno a los niveles previos de actividad será gradual debido al enorme retraso acumulado y a la persistente reticencia de los operadores. Actualmente, más de mil buques transoceánicos permanecen atrapados en el golfo Pérsico a la espera de confirmación sobre la estabilidad del cese al fuego antes de comprometer a sus tripulaciones. La parálisis de esta vía ha tenido un impacto crítico en la economía global, disparando los precios del petróleo y afectando el suministro de energía en Asia y Europa, regiones que dependen significativamente de los más de 20 millones de barriles diarios que transitan habitualmente por esta zona.








