Lionel Messi volvió a ser el centro de atención en el Chase Stadium de Miami, no solo por su brillante actuación al marcar dos goles decisivos que aseguraron el pase del Inter Miami a la final de la Leagues Cup, sino por un gesto que robó el corazón de los aficionados.

Tras su segundo gol, el astro argentino celebró con sus compañeros, pero su mirada pronto se dirigió a la tribuna VIP, donde sus hijos Thiago (12), Mateo (9) y Ciro (7) lo esperaban con los brazos abiertos. Antonela Roccuzzo, su inseparable compañera, observaba la escena con una sonrisa radiante, completando un momento familiar que conmovió a todo el estadio.

El pequeño Ciro fue el primero en lanzarse hacia su padre, seguido por Thiago y Mateo, en una imagen que refleja la faceta más humana de Messi. “Quería estar. Desde que volví con Galaxy sentí una molestia y no me sentía cómodo. Me preparé para estar por lo importante que era”, confesó el futbolista, destacando su esfuerzo por superar molestias musculares para estar presente en este partido clave. Este emotivo encuentro con sus hijos no solo celebró la victoria en la cancha, sino que reafirmó que, para Messi, su mayor triunfo es su familia.

Antonela y Lionel, quienes se conocieron en la infancia en Rosario, han construido una vida juntos marcada por el amor y la complicidad. Desde su boda en 2017 hasta su vida actual en Miami, la pareja ha sabido mantener un equilibrio entre la fama mundial y una vida familiar discreta. Su hogar en Miami, junto con su mansión en Castelldefels, Barcelona, son el reflejo de su prioridad: crear un espacio donde Thiago, Mateo y Ciro puedan crecer con valores de humildad y unión. Este gesto en el estadio, bajo la mirada cómplice de Antonela, es una muestra más de que, más allá de los títulos y los goles, el verdadero éxito de Messi está en los momentos compartidos con los suyos.
