En la transitada esquina de Pichincha e Illingworth, el flujo peatonal se ve interrumpido por la curiosidad que despierta una nueva escultura de bronce dedicada al mono, símbolo coloquial de la identidad costeña. La figura, diseñada a una escala accesible para el contacto directo, invita a los transeúntes a detenerse para tocarla, comentar sobre su significado o capturar una fotografía rápida. Visitantes de diversas provincias y residentes locales coinciden en que la obra no solo embellece el entorno urbano, sino que representa la cultura, el calor y la fauna característica de la región, fortaleciendo el sentido de pertenencia en medio del ajetreo diario de la urbe.
Esta intervención forma parte de un proyecto de renovación urbana que busca extender el concepto de la calle Panamá hacia el sur, con una inversión de 1,1 millones de dólares. El plan municipal contempla la instalación de más figuras representativas, como iguanas y papagayos, además de la ampliación de aceras, mejoras en la iluminación y la siembra de un centenar de árboles. Con estas obras, Guayaquil apuesta por revitalizar su centro histórico, transformando pasajes tradicionales en espacios de recreación y dinamismo comercial que celebran la esencia guayaquileña a través del arte y el urbanismo sostenible.








