El portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln, acompañado por su grupo de combate, arribó este lunes al Medio Oriente por orden directa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El despliegue de lo que el mandatario calificó como una “flota enorme” responde a las tensiones generadas por la violenta represión de las protestas ciudadanas en Irán, las cuales han dejado miles de fallecidos según organizaciones de derechos humanos. El Comando Central de Estados Unidos informó que la presencia de estas unidades navales tiene como objetivo promover la seguridad y estabilidad regional en un momento de alta fricción diplomática entre Washington y Teherán.
Ante la llegada de los buques de guerra más grandes del mundo, el Ministerio de Exteriores de Irán aseguró que este despliegue no mermará su capacidad de defensa, aunque advirtió que la presencia militar estadounidense generará una inseguridad que afectará a todos los países de la zona. Mientras el gobierno iraní acusa a potencias extranjeras de organizar las movilizaciones, las cifras de víctimas continúan en disputa, con reportes que varían entre los tres mil y los más de cinco mil muertos. La movilización de la flota marca un endurecimiento de la política exterior de la administración Trump en el Golfo Pérsico durante las primeras semanas de 2026.








