El príncipe William, heredero al trono británico, habló abiertamente sobre los efectos que su papel como príncipe le causa en su bienestar mental. En una reciente entrevista, el futuro rey reconoció que la constante atención y las expectativas asociadas a su rol real le generan estrés y lo obligan a manejar con cuidado sus emociones y responsabilidades.
William explicó que, además de cumplir con sus deberes públicos, intenta ser un padre presente para sus hijos, escuchando y apoyando sus sentimientos, algo que a veces le resulta desafiante pero esencial para su equilibrio personal.

El príncipe también destacó la importancia de hablar sobre salud mental sin tabúes, subrayando que las generaciones más jóvenes entienden que expresar emociones es normal y necesario. Su apertura al tema se suma a su trabajo previo en sensibilizar sobre la salud mental masculina y la urgencia de romper estigmas para que más hombres pidan ayuda y hablen de sus experiencias.
Estas declaraciones llegan en un momento en el que la familia real británica enfrenta presiones mediáticas y sociales, y reflejan un enfoque más humano y cotidiano de una figura pública tradicionalmente creada para demostrar fortaleza.









