El racionamiento de combustible paraliza el transporte público en Cuba y agrava la crisis de movilidad La escasez de hidrocarburos obliga a los ciudadanos a usar bicicletas y triciclos ante la falta de busesLa crisis energética en Cuba ha alcanzado un punto crítico, afectando severamente el sistema de transporte público y la movilidad cotidiana de sus ciudadanos. El plan de contingencia implementado por el régimen de Miguel Díaz-Canel, que incluye un drástico racionamiento de combustible, ha dejado las paradas de buses prácticamente desiertas o con aglomeraciones marcadas por la incertidumbre. En La Habana, el costo del transporte ya representa el 16 % del salario mensual promedio, mientras que los jubilados enfrentan esperas de hasta diez horas por una unidad. Esta situación se ve agravada por el cierre de gasolineras que operan en moneda nacional y las extremas dificultades para acceder al combustible en dólares, cuya carga está limitada y sujeta a turnos gestionados por aplicaciones móviles con meses de demora.
Ante la parálisis del parque automotor, los habitantes de la isla han recurrido de forma masiva al uso de bicicletas, motos y triciclos eléctricos como únicas alternativas para llegar a sus destinos. Sin embargo, incluso estas opciones se ven limitadas por los constantes apagones que impiden la recarga de baterías. La escasez no solo afecta el traslado de personas, sino que impacta directamente en el sistema de salud, donde la falta de diésel compromete el funcionamiento de ambulancias y servicios hospitalarios críticos. Con una producción nacional que solo cubre el 40 % del consumo y la reducción de suministros por parte de aliados tradicionales, la vida diaria en Cuba se vuelve cada vez más precaria, impulsando a muchos ciudadanos a considerar la emigración como única salida.








