RTV Revisión Técnica Vehicular 8
enero 9, 2026 | Actualizado ECT
enero 9, 2026 | Actualizado ECT

Eran las 2:00 de la mañana cuando un proyectil cayó en su departamento

Wilman González y los sobrevivientes del Bloque 12 en Catia La Mar relatan el horror del bombardeo estadounidense en Venezuela: “Sentí que había muerto”.

Escrito por Abel Cano

enero 9, 2026 | 11:20 ECT

La vida de Wilman González, un electricista de 54 años, cambió para siempre a las 2:00 de la madrugada del pasado 3 de enero de 2026. Mientras el mundo conocía la noticia de la captura de Nicolás Maduro, Wilman era lanzado contra una pared por la onda expansiva de un misil que impactó su hogar. En la oscuridad y el estruendo, abrió los brazos y se encomendó a Dios, convencido de que su hora había llegado. Con una astilla de madera enterrada en el pómulo, logró reincorporarse solo para encontrar una escena de pesadilla: su tía Rosa, de 79 años, agonizaba bajo el peso de una lavadora que el impacto había hecho volar por los aires.

El Bloque 12, un antiguo edificio habitado mayoritariamente por ancianos en el estado de La Guaira, se ha convertido en el símbolo de los “daños colaterales” de la Operación Resolución Absoluta. Aunque el objetivo de Washington eran las bases militares cercanas, como la Academia de la Armada Bolivariana, el proyectil terminó demoliendo las paredes de familias que, como dice Wilman, “nunca habían estado en una guerra”. Su tía Rosa falleció poco después en el hospital, dejando un vacío que hoy se traduce en rabia y dolor frente a un edificio que ya no existe. “No es justo, esta vaina no es justa”, grita Wilman entre escombros de lo que fue su vida.

Para otros sobrevivientes, como Jesús Linares, de 48 años y coronel de bomberos, el trauma se manifiesta cada madrugada. A las 2:00 en punto, su cuerpo se despierta reviviendo el zumbido del proyectil y el grito de su hija de 16 años. Jesús, aplicando sus años de entrenamiento, logró rescatar a una vecina desorientada y herida, improvisando vendajes con sábanas mientras los vidrios le cortaban los pies descalzos. Al igual que Jorge Cardona, de 70 años, quien se siente “vivo de milagro” tras ver cómo la pared de su vecino se desplomaba sobre su sala, estos ciudadanos ahora enfrentan un futuro incierto en casas de familiares, mientras Delcy Rodríguez asume el mando del país bajo tutela extranjera.

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