El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, anunció este miércoles que el Gobierno de España implementará una normativa para prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años. La medida será incluso más estricta para los productos que superen los 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros, extendiendo la restricción hasta los 18 años. Según el ministro, existe evidencia científica suficiente que califica a estos productos como una amenaza directa para la salud de los jóvenes, debido a sus efectos estimulantes y a las pautas de consumo detectadas en la población estudiantil.
La regulación pretende tramitarse en el menor plazo posible a través del instrumento jurídico más eficaz, contando con un respaldo social significativo. Según datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), el 90 por ciento de los ciudadanos está de acuerdo con esta prohibición. Los informes técnicos revelan cifras preocupantes: el 25 por ciento de los encuestados consume estas bebidas habitualmente, y casi la mitad de ellos las ingiere a diario. Además, el estudio destaca que el 47 por ciento de los consumidores las mezcla regularmente con alcohol, lo que incrementa los riesgos para el sistema cardiovascular y nervioso.
Esta nueva normativa se integrará a otras acciones previas, como la prohibición de venta en centros escolares y la regulación de la publicidad dirigida a menores. Bustinduy enfatizó que estas medidas son necesarias para contrarrestar las campañas de marketing agresivas que promueven productos no saludables entre adolescentes. El objetivo central de la agenda 2030 es frenar el aumento de problemas de salud relacionados con el consumo excesivo de estimulantes, consolidando un marco de protección para la infancia y la adolescencia en todo el territorio español.








