Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos realizaron este sábado una segunda oleada de bombardeos estratégicos contra múltiples objetivos del Estado Islámico en territorio sirio. Según informó el Comando Central, esta acción militar forma parte de la denominada Operación Ojo de Halcón, activada tras el asesinato de dos soldados y un intérprete estadounidense el pasado diciembre en Palmira. Los ataques, que contaron con el respaldo de fuerzas aliadas, apuntaron a infraestructuras clave y depósitos de armas de la agrupación yihadista. El objetivo principal de esta ofensiva es erradicar las capacidades operativas del grupo terrorista y prevenir futuros atentados contra las tropas norteamericanas desplegadas en la región, reafirmando el compromiso de la administración actual en la lucha global contra el terrorismo.
Desde el inicio de la gestión de Donald Trump, las operaciones militares se han extendido a diversos países bajo el argumento de combatir el narcotráfico y el extremismo islámico. El Centcom advirtió en su comunicado oficial que cualquier agresión contra combatientes estadounidenses será respondida con fuerza letal en cualquier parte del mundo. Aunque no se precisaron las cifras exactas de bajas o las regiones específicas impactadas en esta última jornada, las autoridades militares destacaron que el mensaje de Washington sigue siendo de tolerancia cero ante las amenazas externas. Estas intervenciones con drones y bombardeos selectivos reflejan una política exterior intensificada que busca proteger los intereses estratégicos de Estados Unidos mediante el uso de tecnología bélica avanzada en zonas de conflicto activo.








