En una reciente comunicación oficial, el Gobierno de Estados Unidos expresó su agradecimiento al presidente de Ecuador, Daniel Noboa, por su firme compromiso en el combate al narcoterrorismo y su rol en la estabilidad de la región. Durante la llamada telefónica, el secretario de Estado, Marco Rubio, compartió detalles técnicos sobre la operación militar ejecutada el pasado sábado 3 de enero en Caracas, la cual culminó con la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Según el Departamento de Estado, la conversación reafirma la alianza estratégica entre Washington y Quito en el nuevo contexto geopolítico tras el traslado de los líderes venezolanos a una corte federal en Nueva York.
Ecuador y Argentina se consolidan como los principales aliados de la administración de Donald Trump en Sudamérica, destacándose por su respaldo público a la incursión militar. Esta postura contrasta con la de otros bloques regionales; naciones como México, Colombia, Brasil, Uruguay y Chile han manifestado un rechazo categórico a la acción unilateral de Estados Unidos, calificándola como una vulneración a la soberanía y una amenaza directa para la democracia en el continente. El respaldo de Noboa posiciona a Ecuador en el centro del debate sobre la seguridad hemisférica y la cooperación en defensa.
La llamada también sirvió para coordinar futuros esfuerzos en la lucha contra estructuras criminales transnacionales que afectan a ambos países. Mientras gran parte de la comunidad internacional debate la legalidad de la extracción de Maduro, el eje Washington-Quito-Buenos Aires parece fortalecerse bajo una agenda común de seguridad y combate a regímenes calificados como amenazas para el orden regional.








