La Fuerza Aérea de Estados Unidos busca acelerar la incorporación de su nuevo bombardero de alta tecnología, el B-21 Raider, mediante la posible apertura de una segunda línea de producción. El almirante Richard Correll, jefe del Comando Estratégico, confirmó que se han realizado inversiones significativas para aumentar el ritmo de fabricación de esta plataforma, la cual considera vital para la seguridad nacional en el actual panorama global. Este anuncio coincide con un reciente acuerdo entre el Pentágono y la firma Northrop Grumman por más de 4500 millones de dólares, reflejando la urgencia de Washington por consolidar una flota robusta y moderna frente a las amenazas emergentes.
Actualmente, el ensamblaje final de las primeras unidades se realiza en las instalaciones de Palmdale, California, con la expectativa de que el primer ejemplar llegue a la Base Ellsworth en 2027. Kathy Warden, directora ejecutiva de Northrop Grumman, destacó que la empresa ha invertido más de 5000 millones de dólares en infraestructura digital para optimizar los procesos de construcción y cumplir con los plazos exigidos. Más que un simple bombardero, el B-21 es definido como una herramienta de integración de datos y sensores que permitirá ataques de precisión y un conocimiento situacional sin precedentes para las fuerzas estadounidenses y sus aliados.








