La persecución marítima global de la administración Trump ha alcanzado un nuevo hito este martes 24 de febrero de 2026. El Departamento de Guerra de Estados Unidos anunció la captura del petrolero Bertha en aguas del océano Índico, tras una operación de interdicción llevada a cabo por el Comando Indo-Pacífico (Indopacom). El buque, que navegaba bajo la bandera de las Islas Cook, es acusado de violar la “cuarentena” impuesta a las operaciones de crudo relacionadas con Venezuela y Cuba, e intentar eludir la vigilancia estadounidense mediante tácticas de suplantación de identidad y geolocalización falsa.
Tácticas de evasión: Del Caribe al Índico
Según los reportes del Pentágono y el diario The New York Times, el Bertha empleó maniobras sofisticadas para intentar burlar las sanciones antes de ser capturado:
- Uso de alias: La embarcación asumió el nombre falso de “Ekta” para evitar ser identificada en los radares internacionales.
- Falsificación de coordenadas: El buque manipuló su sistema de rastreo para simular que se encontraba en las costas de Nigeria, cuando en realidad navegaba hacia el Índico intentando alejarse del cerco en el Caribe.
- Tercer capturado en fuga: El Bertha se suma al Aquila II y al Veronica III, completando el grupo de tres naves que se habían dado a la fuga y que ahora permanecen bajo custodia estadounidense.
La “Operación Lanza del Sur” se intensifica
Desde que se estableció la cuarentena marítima en diciembre de 2025, Estados Unidos ha mantenido una postura de tolerancia cero frente al envío de crudo sancionado. El Pentágono fue enfático en un mensaje oficial acompañado de videos del abordaje, advirtiendo que “las aguas internacionales no son refugio para actores sancionados”. Actualmente, se estima que otros 13 tanqueros identificados por la inteligencia estadounidense están bajo vigilancia por intentos similares de eludir el bloqueo.
Implicaciones geopolíticas
Esta interceptación ocurre en un momento de máxima tensión arancelaria y militar, reafirmando la política de “máxima presión” del presidente Donald Trump sobre los flujos energéticos que sostienen a los gobiernos de Venezuela y Cuba. El Departamento de Guerra aseguró que continuará negando la libertad de maniobra a estos “actores ilícitos”, utilizando todos los recursos de su capacidad satelital y de despliegue naval para garantizar que los intereses de Washington sean respetados en cualquier rincón del planeta.








