El Gobierno de Estados Unidos impuso restricciones financieras a nueve buques y sus propietarios, acusados de transportar petróleo iraní para evadir sanciones internacionales. Según el Departamento del Tesoro, esta red logística genera recursos que las autoridades de Irán destinan a la represión de protestas internas y al bloqueo de servicios de internet. Las embarcaciones afectadas operan bajo banderas de diversas jurisdicciones para ocultar el origen de la carga y facilitar el comercio ilícito de hidrocarburos en mercados extranjeros.

Las sanciones prohíben cualquier transacción de individuos o instituciones estadounidenses con los implicados, quienes tienen sedes en países como Emiratos Árabes Unidos e India. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que esta medida busca asfixiar el financiamiento de programas de armamento y servicios de seguridad del régimen. En paralelo, el incremento de la presencia militar estadounidense en Oriente Medio refuerza la postura de Washington ante las denuncias de violaciones a los derechos humanos y la cifra de fallecidos durante las manifestaciones ciudadanas.








