Una nueva propuesta nutricional que invierte la estructura tradicional de la pirámide alimenticia ha generado un debate global sobre los hábitos de consumo saludables. Este modelo, que cuenta con el respaldo de figuras influyentes como el neurocientífico Andrew Huberman, propone colocar a las carnes, grasas saludables, frutas y verduras como la base fundamental de la dieta diaria. El objetivo central es combatir el aumento de enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación mediante la reducción drástica de carbohidratos refinados y azúcares añadidos, promoviendo el consumo de “alimentos reales” y nutricionalmente densos para mejorar el metabolismo a largo plazo.

El respaldo de especialistas a este cambio subraya que las grasas naturales y las proteínas de alta calidad son esenciales para el organismo, desafiando recomendaciones de décadas pasadas que las limitaban. No obstante, la comunidad científica internacional mantiene posturas divididas; mientras unos celebran la lucha contra los ultraprocesados como una medicina preventiva, otros advierten sobre los riesgos de priorizar las grasas saturadas sin considerar el equilibrio vegetal. Expertos en nutrición coinciden en que, independientemente del modelo, la clave de una vida sana reside en la actividad física constante, la luz solar y la personalización de la dieta según las necesidades individuales de cada persona.









