Una ciudadana israelí que permaneció secuestrada por el grupo Hamás ha roto el silencio para denunciar las agresiones sexuales que sufrió durante el tiempo que estuvo privada de su libertad. En un testimonio detallado brindado a medios internacionales, la mujer describió las condiciones inhumanas y el maltrato físico al que fue sometida por parte de sus captores antes de recuperar su libertad en una fase anterior de negociaciones. Este relato se suma a otros testimonios de sobrevivientes que han expuesto patrones de violencia de género utilizados como herramienta de guerra durante el conflicto armado que afecta a la región.
Las declaraciones de la víctima han provocado una reacción inmediata de organismos de derechos humanos, que exigen investigaciones exhaustivas sobre los crímenes cometidos contra los civiles. El gobierno de Israel ha utilizado este caso para reforzar su denuncia sobre las tácticas terroristas empleadas por la organización palestina, instando a la comunidad internacional a condenar estos actos con mayor firmeza. Mientras tanto, las autoridades forenses y psicológicas continúan brindando apoyo a los liberados, quienes enfrentan secuelas graves. La difusión de estos hechos ocurre en un contexto de alta sensibilidad política y social, impactando en el debate sobre la seguridad de los ciudadanos.








