El mundo del espectáculo mexicano y latinoamericano está de luto tras el fallecimiento del actor y bailarín Gerardo Taracena, quien murió el sábado 31 de enero a los 55 años de edad. La noticia fue confirmada por la Asociación Nacional de Actores (ANDA) a través de un comunicado oficial en redes sociales, donde expresaron su profundo pesar: “Lamentamos profundamente la partida de nuestro compañero Gerardo Taracena. Nos unimos a la pena que embarga a sus familiares, amigos y a la comunidad artística. QEPD”.
Hasta el momento, no se han revelado las causas oficiales de su muerte, y fuentes cercanas han solicitado respeto y privacidad para la familia en este difícil momento. Taracena, nacido en la Ciudad de México en 1970, construyó una carrera versátil que lo llevó del teatro y la danza al cine nacional e internacional, destacando por su intensidad interpretativa y presencia en pantalla.
Su rol más recordado internacionalmente fue el de Ojo Medio, el feroz lugarteniente en la épica Apocalypto (2006), dirigida por Mel Gibson, donde cautivó al público con su actuación visceral en una producción hablada en maya yucateco. También brilló en Hollywood con participaciones en Man on Fire (2004, junto a Denzel Washington), The Mexican (2001), Sin Nombre (2009) y Get the Gringo (2012).

En el cine mexicano, destacó en películas como El violín (por la que ganó el Premio Ariel a Mejor Coactuación Masculina), El infierno (2010), ¿Qué culpa tiene el niño? (2016) y otras producciones independientes. En televisión y streaming, interpretó al narcotraficante Pablo Acosta Villarreal en la exitosa serie de Netflix Narcos: México, además de roles en Diablero, La Reina del Sur, Hernán y Queen of the South.
Más allá de la actuación, Taracena fue un apasionado de la danza y la música: fundó el grupo Los Jilgueros de Rosarito y exploró facetas artísticas diversas que enriquecieron su trayectoria.
La comunidad artística ha comenzado a rendir homenaje al actor, destacando su entrega, versatilidad y contribución al cine mexicano con proyección global. Su partida deja un vacío en el panorama cultural, pero su legado perdurará en las pantallas y en la memoria de quienes admiraron su talento.
Descanse en paz, Gerardo Taracena.









