El fisicoculturista brasileño Arlindo de Souza, famoso por sus bíceps de 73 centímetros, falleció en un hospital de Recife tras permanecer ingresado desde diciembre por complicaciones renales. Conocido popularmente como el Popeye brasileño, el hombre de 55 años ganó notoriedad internacional por el uso prolongado de inyecciones de aceite mineral y esteroides para alterar su apariencia física. Sus familiares confirmaron que el deceso se produjo tras un fallo en ambos riñones y la acumulación de líquido en sus pulmones, cuadro que derivó en un paro cardíaco. A pesar de su fama en redes sociales y televisión, de Souza continuó trabajando como albañil y vendedor de agua mineral hasta su muerte.

Expertos médicos de la Sociedad Brasileña de Endocrinología advirtieron que el uso de estas sustancias conlleva riesgos letales como gangrena, fibrosis muscular y accidentes cerebrovasculares. El caso de Arlindo de Souza ha reabierto el debate sobre el peligro de las modificaciones corporales estéticas sin supervisión profesional, práctica que el Consejo Federal de Medicina de Brasil prohibió formalmente en 2023. La comunidad médica enfatizó que el aceite inyectado no desarrolla fuerza muscular, sino que genera una inflamación crónica y formación de quistes que destruyen el tejido sano. El sepelio se realizó en Olinda, ciudad donde residía el deportista junto a su madre bajo condiciones de salud precarias.









