La euforia por el concierto de Shakira en Quito tuvo un desenlace judicial para un grupo de fanáticos que intentaron ingresar al Estadio Olímpico Atahualpa de forma ilegal. Inicialmente, cinco personas fueron detenidas por la Policía Nacional en medio de la confusión generada por la alta afluencia de público en las tres fechas que ofreció la artista colombiana. Los individuos fueron trasladados a la Unidad Judicial de Flagrancia en La Mariscal, donde se determinó su situación legal. Cuatro de los cinco aprehendidos fueron procesados por su intento de ingreso irregular al evento masivo, enfrentando ahora a la justicia ecuatoriana por delitos que podrían acarrear una pena privativa de libertad de hasta tres años.
El incidente subraya la gravedad de las acciones ilícitas en eventos públicos. La organización del espectáculo, que generó un impacto económico superior a los cuarenta millones de dólares, se vio empañada por estas irregularidades, incluyendo reportes sobre la implicación de policías en facilitar el acceso ilegal de otras personas. Se identificó la participación de oficiales en el intento de ingreso irregular de al menos treinta y dos personas. La intervención de las autoridades fue necesaria para restablecer el orden, mientras que los detenidos enfrentan las consecuencias legales de intentar ver el espectáculo gratuitamente.








