La reunión privada entre el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, y la dirigente opositora venezolana, María Corina Machado, concluyó este jueves tras un almuerzo de trabajo en la residencia presidencial. El encuentro representó el primer acercamiento directo entre ambos tras la captura de Nicolás Maduro, permitiendo a la Premio Nobel de la Paz exponer su visión sobre el futuro político del país suramericano. Pese a la cortesía del recibimiento, la administración republicana ha mantenido su escepticismo sobre el rol ejecutivo de Machado en la etapa de transición actual. Al término de la cita, la política se dirigió hacia el Capitolio de Washington para participar en una sesión con senadores de los partidos Republicano y Demócrata, donde históricamente ha contado con un respaldo más sólido y uniforme que en el Poder Ejecutivo.
Maria Corina Machado sale de la Casa Blanca, tras una reunión con Donald Trump que se alargó más de lo previsto, que se define como muy cordial, y durante la cual la portavoz, desde el podio, reiteró que en Venezuela debe haber elecciones a futuro. pic.twitter.com/XTExTr1EhJ
— David Alandete (@alandete) January 15, 2026
En el Congreso, Machado busca consolidar un frente bipartidista que presione por un calendario electoral claro y el reconocimiento de las fuerzas democráticas dentro del nuevo esquema de poder bajo tutela estadounidense. Diversos legisladores han expresado su preocupación por la actual alianza entre Washington y figuras del antiguo régimen chavista, como Delcy Rodríguez, por lo que la presencia de la líder opositora en el Capitolio se considera crucial para redefinir la estrategia internacional hacia Venezuela. Durante la tarde, se espera que la dirigente brinde detalles sobre la situación humanitaria y política que atraviesa la nación, insistiendo en la legitimidad del movimiento que representa frente a los intereses energéticos y comerciales que actualmente dominan la agenda bilateral entre ambos países.








