La captura de Nicolás Maduro desató un violento enfrentamiento verbal en redes sociales entre el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y el exmandatario Rafael Correa. El conflicto inició cuando Correa calificó a Noboa de “vasallo” y “criminal narco” por respaldar la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, asegurando que su postura representa una traición a la soberanía latinoamericana. Correa afirmó que al actual mandatario le espera el mismo destino político que a Lenín Moreno, acusándolo además de saquear el país y violar convenciones internacionales. Por su parte, Noboa respondió de forma contundente tildando a Correa de “prófugo” y señalando que durante su gestión se permitió que el narcotráfico se asentara en territorio ecuatoriano, un problema que su administración combate actualmente mientras el líder de la Revolución Ciudadana permanece viviendo con lujos en Bélgica.

La disputa escaló cuando Noboa acusó a Correa de perseguir a su familia, asesinar periodistas y permitir el financiamiento del régimen de Maduro a su partido político. El presidente aseguró que pronto presentará pruebas de una supuesta colusión entre el correísmo y sectores de la banca para destruir al país, advirtiendo a Correa que terminará sus días “como Noriega y Maduro”. En respuesta, el expresidente Correa subió el tono del debate calificando a Noboa de “drogo pelafustán” y “mediocre”, recurriendo a citas literarias para compararlo con un animal que no puede injuriar. Este intercambio de ataques personales y descalificaciones refleja la profunda polarización política que vive el Ecuador en el contexto de la crisis regional, donde ambos líderes utilizan la caída del régimen venezolano para profundizar sus diferencias ideológicas y acusarse mutuamente de corrupción y servilismo.








