Tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 en un operativo militar estadounidense en Caracas, asesores de seguridad y médicos cubanos han comenzado a abandonar Venezuela. Delcy Rodríguez, quien asumió el liderazgo del régimen chavista, ha reemplazado a parte de su esquema de protección por guardaespaldas venezolanos, distanciándose de la dependencia histórica de fuerzas élite cubanas que protegían a Maduro y Hugo Chávez.
Según fuentes familiarizadas con el tema, algunos asesores y trabajadores médicos cubanos han regresado a La Habana en vuelos recientes, tras la reanudación de conexiones aéreas interrumpidas por el cierre del espacio aéreo. La salida responde a la intensa presión de Washington para desmantelar la alianza cubano-venezolana, clave desde finales de los 2000, donde agentes de inteligencia cubanos integraban la DGCIM y el ejército venezolano. Treinta y dos cubanos murieron en el ataque que capturó a Maduro y Cilia Flores, según reportó La Habana.
Aunque la presencia disminuye, expertos indican que algunos agentes encubiertos podrían permanecer, y militares heridos o activos siguen en el país. Médicos cubanos continúan en misiones de salud, y profesores en la UNES. Trump ha bloqueado envíos de petróleo a Cuba y declarado en Truth Social que la era de “servicios de seguridad” cubanos a cambio de recursos terminó.
Rodríguez enfrenta demandas estadounidenses para avanzar en investigaciones contra el hijo de Maduro y otros líderes chavistas, mientras se liberan presos políticos bajo una ley de amnistía. La Habana mantiene discursos de solidaridad, pero la influencia cubana se reduce drásticamente en medio de una transición frágil y cambios forzados en Venezuela.









