Pescadores de Veracruz y organizaciones internacionales como Greenpeace alertan sobre el impacto ambiental del gasoducto submarino Puerta al Sureste. La infraestructura, desarrollada por TC Energy y la Comisión Federal de Electricidad, atraviesa ecosistemas críticos de arrecifes mesofóticos para transportar gas natural desde Texas hasta Tabasco. Los habitantes locales denuncian que las obras de dragado y el ruido de las detonaciones han afectado la fauna marina, poniendo en riesgo el sustento de miles de familias que dependen de la pesca de especies como el pargo y el abadejo.
La controversia legal escala debido a que comunidades nahuas y nuntajiiyi’ aseguran que nunca fueron consultadas sobre el proyecto, a pesar de los mandatos constitucionales. Mientras el gobierno federal defiende la obra como una pieza clave para la seguridad energética y el suministro de la refinería Dos Bocas, expertos advierten que la estrategia profundiza la dependencia del gas estadounidense. Además, la expansión de plantas de licuefacción en el Pacífico plantea nuevas amenazas para la reproducción de ballenas y el cumplimiento de las metas climáticas nacionales.








