La FIFA, bajo el liderazgo de Gianni Infantino, analiza una reforma drástica al reglamento disciplinario que podría entrar en vigor en el Mundial 2026. La propuesta surge a raíz de la polémica entre Gianluca Prestianni (Benfica) y Vinícius Júnior (Real Madrid), donde el argentino fue acusado de proferir insultos racistas mientras se cubría la boca con su camiseta, dificultando la obtención de pruebas. Ante esto, Infantino sostiene que taparse la boca durante una discusión debería ser motivo de expulsión inmediata bajo la “presunción de ofensa”, argumentando que no habría razón para ocultar las palabras si no fueran indebidas.
El plan de la FIFA incluye cinco ejes de acción global, entre los que destaca el endurecimiento del Código Disciplinario para permitir exclusiones directas de jugadores, técnicos y clubes involucrados en actos discriminatorios. Además, se busca que el racismo en el fútbol tenga consecuencias penales mediante la iniciativa “Tarjeta roja al racismo”. No obstante, Infantino también planteó una posible reducción de penas para aquellos que muestren un arrepentimiento explícito y pidan disculpas públicas, buscando un cambio de actitud en el deporte más allá del castigo punitivo de diez partidos que rige actualmente.








