Gisèle Pelicot se convirtió en símbolo de resistencia tras descubrir que su esposo la drogó durante años para que decenas de hombres abusaran de ella. El caso salió a la luz en 2022 y derivó en un juicio público que expuso la magnitud de los hechos. Tras cinco décadas de matrimonio, decidió dar la cara y afirmar que la vergüenza debía recaer en los agresores y no en la víctima.

Ahora presenta el libro Un himno a la vida, donde relata su proceso de reconstrucción y reflexiona sobre la violencia sexual, la negación social y la necesidad de educación y límites al acceso a la pornografía. Asegura que, pese al dolor, avanza con serenidad y sin odio









