Ecuador ha entrado oficialmente en estado de emergencia nacional por un periodo de 60 días debido a las devastadoras consecuencias de la actual temporada de lluvias. La medida, oficializada mediante el Decreto Ejecutivo 325 y la Resolución de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, responde a una escalada crítica de eventos adversos que ya afectan a 190 cantones y 590 parroquias en todo el territorio. Con esta declaratoria, el Gobierno establece como prioridad nacional la ejecución inmediata de acciones de respuesta y recuperación, permitiendo una articulación urgente de recursos para proteger la infraestructura, la red vial y los medios de vida de la ciudadanía.
Las cifras de la Secretaría de Gestión de Riesgos revelan una situación alarmante: entre el 1 de enero y el 12 de marzo de 2026, se han registrado 1662 eventos adversos, donde las inundaciones y los deslizamientos representan más del 74 % de las emergencias. Hasta la fecha, el temporal ha cobrado la vida de 11 personas y ha dejado a más de 46000 afectados y 3752 damnificados. En cuanto a la infraestructura, se reportan 13508 viviendas con daños, 82 destruidas y una grave afectación en la conectividad terrestre con 34 puentes dañados y 19 totalmente destruidos, además de kilómetros de vías obstruidas.
El impacto geográfico se concentra con mayor fuerza en el Litoral, especialmente en provincias como Guayas, El Oro, Los Ríos y Manabí, aunque el fenómeno se extiende a zonas andinas como Loja y Chimborazo. El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) advirtió que las precipitaciones de intensidad moderada a fuerte, acompañadas de tormentas eléctricas, continuarán durante el resto de marzo. Ante este pronóstico, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional se mantiene en sesión permanente para monitorear el nivel de los ríos y coordinar la asistencia humanitaria en los sectores más vulnerables del país.








