Google marcó un cambio de paradigma en la industria laboral este 28 de febrero de 2026 al integrar formalmente el uso de inteligencia artificial en las evaluaciones de desempeño de su personal. Según reportes internos, la medida ya no es una sugerencia cultural, sino un requisito obligatorio para empleados en áreas de ventas, estrategia y operaciones. Los directivos de la firma confirmaron que los managers tienen ahora la facultad de calificar a sus equipos basándose en la frecuencia y efectividad con la que emplean herramientas de IA en sus tareas diarias. Esta decisión busca romper con el estancamiento de productividad observado en años anteriores, donde el acceso a la tecnología no se traducía necesariamente en una mayor producción debido a la falta de exigencia reglamentada.

El nuevo esquema de evaluación establece que a mayor jerarquía, mayor debe ser la fluidez y el entendimiento profundo de estas herramientas. En departamentos técnicos, la transición ya es evidente, con aproximadamente el 50 % del código de la empresa generado por agentes de IA bajo supervisión humana. No obstante, la extensión de esta política a sectores administrativos y comerciales mediante cuotas semanales de uso marca un precedente que compañías como Meta y Microsoft también han comenzado a adoptar. Analistas del sector advierten que este modelo de “impacto impulsado por IA” se convertirá en el estándar global en los próximos dos años, transformando definitivamente las expectativas de contratación y promoción en el mercado laboral contemporáneo.








