La ciudad de Guayaquil atraviesa una intensa ola de calor con temperaturas que oscilan entre los treinta y dos y treinta y cuatro grados centígrados, superando los promedios habituales para esta época del año. Ante el sofocante clima, los habitantes de sectores populares como Las Malvinas han optado por instalar piscinas inflables en las aceras para que los niños puedan refrescarse durante sus vacaciones. El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología advirtió que estas condiciones persistirán en la provincia del Guayas, lo que ha modificado la rutina de los ciudadanos, quienes buscan sombra de manera constante y utilizan cualquier objeto a la mano para abanicarse. Para muchos, permanecer dentro de las viviendas resulta insoportable, convirtiendo los exteriores en improvisadas salas de estar.

El impacto de las altas temperaturas no solo afecta la comodidad de las personas, sino que también representa riesgos para la salud y la economía del hogar. Adultos mayores y familias con recién nacidos reportan dificultades para conciliar el sueño y mantener el bienestar de los más vulnerables, recurriendo a medidas desesperadas como duchar a los bebés con frecuencia. Asimismo, los animales de compañía han empezado a sufrir golpes de calor, registrándose casos de emergencias veterinarias por deshidratación tras breves caminatas bajo el sol. Mientras el comercio de bebidas frías experimenta un repunte debido a la demanda de los transeúntes, los expertos recomiendan evitar la exposición directa al sol en las horas pico y mantener una hidratación constante para prevenir complicaciones médicas graves.








