La noche del domingo 11 y la madrugada de este lunes 12 de enero de 2026, Guayaquil vivió su primer aguacero de gran intensidad en lo que va del año. Las precipitaciones, que estuvieron acompañadas de una fuerte tormenta eléctrica, provocaron la acumulación de agua en avenidas principales y zonas residenciales del norte y noroeste de la ciudad. Sectores como la avenida de las Aguas registraron anegaciones de hasta 50 centímetros, complicando el tránsito vehicular. Asimismo, se reportaron inundaciones en barrios como la Alborada, Las Orquídeas, Urdesa Central y el Paraíso de la Flor. En la parroquia La Aurora, del cantón Daule, la situación fue similar, con acumulación de agua en la avenida León Febres Cordero y tramos de la vía a Salitre, lo que obligó a los conductores a movilizarse con extrema precaución para evitar daños en sus vehículos.
Además de los problemas de movilidad, la lluvia causó apagones en diversas zonas del norte de Guayaquil, Daule y Samborondón. Según informó la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL), las fallas se originaron por el impacto de rayos en la subestación de Pascuales, afectando el suministro de energía durante varias horas. Por su parte, la empresa municipal Segura EP desplegó operativos para la limpieza de sumideros y drenajes en sectores críticos como Vergeles y Mucho Lote 1, señalando que el taponamiento por basura sigue siendo la principal causa de las inundaciones. El alcalde Aquiles Álvarez hizo un llamado a la corresponsabilidad ciudadana para evitar arrojar desechos en las calles, mientras que el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) advirtió que las condiciones de inestabilidad climática podrían persistir durante los próximos días en la región litoral.

Las autoridades locales desplegaron operativos inmediatos para controlar los estragos causados por el fuerte temporal en la urbe. A través de la empresa pública Segura EP y la Dirección de Obras Públicas, se movilizaron cuadrillas de limpieza para despejar sumideros y alcantarillas obstruidas en sectores críticos como Vergeles y la Alborada, facilitando el desfogue del agua acumulada. Paralelamente, personal de la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) gestionó el flujo vehicular en las avenidas anegadas para prevenir accidentes, mientras que los equipos técnicos de la CNEL trabajaron bajo la lluvia para restablecer el servicio eléctrico en los barrios afectados por la tormenta.








