En la antesala del Gran Premio de Miami, Lewis Hamilton ha lanzado una dura crítica contra la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y la gerencia de la Fórmula 1 por la falta de participación de los pilotos en la elaboración de las normativas técnicas. El piloto de Ferrari, respaldado por figuras como Max Verstappen y Lando Norris, denunció que la categoría ignora sistemáticamente la perspectiva de quienes conducen los monoplazas, especialmente tras la implementación del nuevo reglamento centrado en la propulsión eléctrica. Hamilton enfatizó que la comunicación actual es unidireccional y que las decisiones sobre neumáticos y gestión energética provienen de personas que carecen de experiencia directa en pista, lo que afecta tanto la competitividad como la esencia del deporte.

El descontento se ha intensificado debido a las dificultades que presenta el sistema de recuperación de energía, el cual obliga a los pilotos a sacrificar velocidad para gestionar la batería, alterando la naturaleza de la competición. Max Verstappen, uno de los detractores más vocales, sugirió incluso que si se hubiese escuchado a los corredores hace un lustro, la categoría no enfrentaría la crisis actual de rendimiento. A pesar de que en Miami se introducen ligeros ajustes en la parametrización de la potencia eléctrica y medidas de seguridad tras accidentes recientes, la sensación general en el “paddock” es de escepticismo. Lance Stroll, de Aston Martin, calificó la normativa actual como “lejos de lo que debería ser un coche de carreras real”, subrayando un divorcio técnico entre las autoridades y los protagonistas del circuito.








