Este domingo, más de seis millones de ciudadanos hondureños acuden a las urnas en unas elecciones generales definidas por la alta polarización y denuncias de fraude. El proceso, que renueva la presidencia, el Congreso Nacional y los gobiernos municipales, es examinado de cerca por observadores de la OEA y Estados Unidos. La Policía Nacional ha activado un plan de seguridad especial tras detectar la difusión de audios anónimos con el fin de intimidar a los votantes.
La contienda se centra en Rixi Moncada, Salvador Nasralla y Nasry Asfura. Este último recibió un apoyo explícito del expresidente Donald Trump, quien lo calificó como “el único verdadero amigo de la libertad”. Un exfuncionario del gabinete de Trump advirtió en Tegucigalpa sobre la posible imposición de sanciones fuertes si se llegan a comprobar irregularidades o fallas en el conteo que alteren la voluntad popular, poniendo el foco en la transparencia del proceso electoral.








