La Justicia de Uruguay imputó al narcotraficante Luis Fernández Albín por los delitos de narcotráfico, contrabando y lavado de activos, tras su extradición desde Argentina el pasado jueves. La formalización de la investigación surge principalmente por el hallazgo de 2.200 kilogramos de cocaína ocultos bajo arena en una precaria chacra uruguaya, cargamento que estaba listo para ser enviado en lancha hacia un buque en alta mar con destino final a Europa. El valor de la droga incautada asciende a unos 13 millones de dólares en el mercado local, cifra que se elevaría a 60 millones de dólares de haber llegado al mercado europeo. Debido a la gravedad de los cargos y al riesgo procesal, se dictó una medida de prisión preventiva por un lapso de 120 días mientras continúa el proceso judicial.

Fernández Albín, de 38 años, es señalado por los investigadores como una pieza clave en la logística de grandes envíos de droga vinculados a Sebastián Marset, el capo narco uruguayo que permanece prófugo desde hace dos años. Además del cargamento masivo, las autoridades detectaron gastos injustificados en la compra de inmuebles y posesión de vehículos extranjeros sin documentación, lo que sustentó los cargos de lavado y contrabando. La operación que permitió su captura e imputación ha enviado ya a ocho personas a prisión y ha incluido la incautación de bienes y documentos fundamentales. Durante la audiencia, el detenido optó por no declarar, aunque mostró su descontento por ser vinculado mediáticamente con otros atentados recientes en el país, aclarando la fiscalía que no es investigado por esos hechos específicos.









