Los datos de inflación de febrero en Estados Unidos se alinearon con las previsiones de los analistas, lo que refuerza la postura de la Reserva Federal (Fed) de mantener las tasas de interés sin cambios en el corto plazo. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un incremento mensual del 0,3% y una variación interanual del 2,4%, cifras idénticas a las esperadas por el mercado. Por su parte, la inflación subyacente, que excluye los volátiles precios de alimentos y energía, mostró un avance anual del 2,5%, consolidando una tendencia de estabilidad que reduce las probabilidades de un recorte de tipos en las reuniones de marzo y abril.
Tras la publicación del informe, los mercados financieros reaccionaron con cautela. El precio del bitcoin registró una leve caída del 1,2%, situándose en los $69.500, mientras que el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años subió ligeramente al 4,18%. A pesar de que estas cifras ofrecen cierta tranquilidad, el panorama económico se ve ahora influenciado por factores externos más recientes, como el conflicto en Irán y el repunte en los precios del petróleo crudo, que podrían presionar la inflación al alza en los próximos meses y condicionar las futuras decisiones de política monetaria de la Fed.








