El gobierno de Irán lanzó este domingo una advertencia directa a Estados Unidos, asegurando que sus bases militares y barcos serán objetivos legítimos en caso de una intervención armada. El presidente del parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, afirmó que cualquier error de cálculo por parte de Washington recibirá una respuesta contundente que incluirá represalias contra los territorios ocupados en Israel. Esta declaración surge en un contexto de máxima tensión, después de que el presidente Donald Trump manifestara su disposición para ayudar a los manifestantes que exigen cambios políticos en la nación persa. Las autoridades iraníes acusan a las potencias extranjeras de fomentar los disturbios civiles que han dejado un saldo de al menos 116 personas fallecidas y miles de detenidos. El régimen mantiene un bloqueo casi total de internet para frenar la organización de nuevas marchas en Teherán.
Mientras el ejército de Israel se declara en estado de alerta máxima ante posibles ataques, la represión interna en Irán se ha intensificado con el despliegue de la guardia revolucionaria en las ciudades más conflictivas. Los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y civiles han escalado tras el aumento de la inflación y las restricciones a las libertades individuales, provocando una crisis de gobernabilidad no vista desde hace años. Organizaciones de derechos humanos denuncian que las víctimas fatales incluyen tanto a manifestantes como a miembros de la policía y milicias gubernamentales. Por su parte, el departamento de estado estadounidense monitorea la situación y ha reiterado su condena al uso de la fuerza letal contra la población. La comunidad internacional observa con preocupación la posibilidad de que el conflicto interno derive en un enfrentamiento regional de gran escala involucrando a potencias de occidente.








