El Poder Judicial de la República Islámica detuvo a figuras centrales del Frente de las Reformas, entre ellas Azar Mansouri, bajo acusaciones de intentar desestabilizar la nación. Estas acciones ocurren tras una serie de movilizaciones sociales que resultaron en miles de fallecidos y detenciones masivas en diversas provincias del país. Las autoridades vinculan las críticas internas con intereses extranjeros, mientras organismos internacionales denuncian una represión sistemática contra quienes exigen cambios estructurales y la celebración de un referéndum libre.
En paralelo, la situación de la premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi se agrava con una nueva sentencia de siete años y medio de cárcel, acumulando más de cuatro décadas de condena. La activista permanece en aislamiento tras ser señalada por delitos de propaganda y conspiración contra el sistema vigente. Diversos colectivos de derechos humanos y relatores de la Organización de las Naciones Unidas mantienen la alerta sobre el elevado número de víctimas y la falta de transparencia en los procesos judiciales ejecutados por el régimen de Teherán.








