La tensión entre Teherán y Washington alcanzó un nuevo punto crítico este domingo tras las declaraciones del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, quien cuestionó la autoridad de Donald Trump para imponer restricciones al programa atómico de su país. Pezeshkian calificó las exigencias de Estados Unidos como una privación de los “derechos legales” de Irán, asegurando que sus acciones militares son de legítima defensa. Sin embargo, la retórica del régimen se endureció al confirmar que no entregarán sus reservas de uranio enriquecido de alta pureza, contradiciendo las afirmaciones del mandatario estadounidense sobre los avances en las negociaciones de paz.
En el ámbito marítimo, la situación en el estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del petróleo mundial— es de máxima alerta. La Guardia Revolucionaria advirtió que cualquier embarcación que intente acercarse a la zona será considerada un objetivo militar, tras reportarse ataques contra petroleros de India, Francia y el Reino Unido. Pese a que Pakistán y Egipto actúan como mediadores para extender el alto el fuego que vence en cuatro días, el bloqueo naval y la negativa de Irán a ceder en sus activos nucleares mantienen las conversaciones en un punto muerto, elevando el riesgo de una confrontación a gran escala en Oriente Medio.








