La Fuerza de Autodefensa Marítima de Japón (JMSDF) ha oficializado la integración de misiles de crucero Tomahawk de fabricación estadounidense en el destructor Chokai, tras culminar con éxito las fases de adaptación técnica y entrenamiento de su tripulación. Este buque de guerra de 9.500 toneladas ahora posee la capacidad de lanzar ataques de precisión a larga distancia, una mejora que será evaluada en pruebas de disparo reales durante el próximo verano antes de iniciar operaciones en el océano Pacífico hacia el mes de septiembre. Esta acción forma parte de un acuerdo suscrito en 2024 para la adquisición de 400 unidades, con el objetivo de dotar a todos los buques equipados con el sistema Aegis con esta tecnología ofensiva.
El despliegue de estos misiles, capaces de alcanzar objetivos a más de 1.600 kilómetros, permite a las fuerzas japonesas cubrir estratégicamente a Corea del Norte y amplias zonas del territorio chino. Paralelamente, el Gobierno japonés ha ejecutado una reestructuración institucional de su flota, disolviendo la Fuerza de Escolta para crear la Fuerza de Superficie de la Flota, una medida destinada a agilizar la toma de decisiones ante posibles contingencias regionales. Mientras analistas internacionales advierten que estos cambios sugieren preparativos similares a los de una flota de portaaviones, el Ejército Popular de Liberación de China ha criticado el rearme, señalando que el uso de armas de ataque a distancia compromete la seguridad en el Estrecho de Taiwán y el equilibrio de poder en el Pacífico.








